Aprende a vencer las excusas que sabotean tu progreso y te alejan de tu mejor versión

Descubre por qué tu mente inventa excusas y cómo transformarlas en aliados para construir, paso a paso, la mejor versión de ti mismo.

Imagínate caminando por un puente colgante sobre un río turbulento. Cada tabla que pisas hace ruido. A tu lado, una sombra —tu excusa— te susurra que pares, que regreses. Te dice: “¿Para qué esforzarte hoy, si mañana será más fácil?” “Si esperas el momento perfecto, evitarás el dolor.” Pero ese susurro esconde algo: el puente que tanto te aterra cruzar conduce justo hacia la versión de ti mismo que has estado evitando, pero que a su vez, es la versión tuya que quieres ser.

Ese puente no es metáfora: es la distancia entre tu yo presente y tu mejor versión. Esa distancia está llena de excusas, de sabotajes invisibles. Y hoy vamos a iluminarla, cruzarla, construirla.


¿Por qué las excusas parecen tan reales?

Antes de aprender a derribarlas, necesitas entender cómo funcionan. Aquí algunos conceptos clave explicados de forma sencilla:

1. El futuro yo: el extraño que tu cerebro ignora

Tu mente trata al “tú del mañana” como si fuera otra persona. Y con los extraños solemos ser permisivos: dejamos que hagan lo que quieran, carguen su mochila, lloren en silencio. ¿Por qué? Porque el daño no lo sentimos ahora.

La investigación lo confirma: cuando piensas en tu yo futuro, la actividad cerebral es muy parecida a cuando piensas en alguien que no conoces. Y así, tu cerebro dice: “¿Para qué molestarme ahora, si mañana puede encargarse?”. Pero mañana es un extraño.

2. El impostor que quiere permanecer seguro

Ese sentimiento de fraude, de “no merezco esto”, no es un bug, es parte del sistema. Cada vez que te dispones a crecer, tu cerebro lanza alarmas: “¿Y si nos rechazan?”, “¿Y si no sirvo?”. Son señales de que te estás moviendo fuera de lo conocido, fuera de lo seguro. Y aunque duela, ese malestar es síntoma de que estás en lo que yo llamo el umbral del cambio real.

3. La identidad antigua vs. la identidad elegida

Mucho de lo que crees que eres —“soy tímido”, “soy responsable”, “soy el que no termina”, “el que cuida”— vino de tu pasado, de etiquetas, expectativas, circunstancias. Pero esa identidad no tiene que definir quién puedes ser. Es como si llevaras un traje que te resulta apretado, incómodo: seguir usándolo porque “siempre lo he usado” no lo hace útil.


Cómo introducir la transformación sin quemarte (o perderte en falsas promesas)

Aquí es donde convergen la inspiración con lo práctico. Transforma esas metáforas en acciones reales. Te comparto marcos + herramientas + pasos concretos para que avances, sin martirizarte, sin esquivar las excusas.

Para esto, quiero presentarte el marco de acción C5R.

Marco de acción: “C5R” para vencer excusas y acercarte a tu mejor versión

Es una ruta en cinco etapas: Claridad, Reconocimiento, Micro-acción, Reflexión y Recompensa.

  1. Claridad
    Qué significa: aquí defines quién eres y quién quieres ser, además de identificar tus excusas más frecuentes.
    Herramientas/Ejercicios propuestos: escribe una carta desde tu yo futuro, describiendo lo que ha logrado, lo que ha superado.• Haz una auditoría de hábitos: ¿en qué momentos caes en excusas? Anota patrón, contexto, emoción.
    Resultados esperados: empiezas a ver con nitidez las excusas más poderosas, las que más te frenan.

  2. Reconocimiento
    Qué significa: dejar de juzgar, empezar a observar. Entender que la excusa tiene una función (protección, confort, evitar incertidumbre).
    Herramientas/Ejercicios propuestos: nombra tu impostor interior (puede ser “el saboteador”, “la voz del miedo”, “el perfeccionista”).• Dibuja un “mapa de excusas”: cada excusa → miedo que protege (¿miedo al error? ¿miedo al juicio?).
    Resultados esperados: empiezas a tener compasión por ti, en vez de sentir culpa; te permite desacoplarte de esas voces.

  3. Micro-acción
    Qué significa: pequeños pasos surgidos de la claridad que no disparan las alarmas del cerebro.
    Herramientas/Ejercicios propuestos: experimentos de 2-10 minutos: hablar en una reunión, escribir un párrafo de tu proyecto, decir “no” a algo que no aporta.• Implementar una regla de “un pequeño sí”: haz una cosa que represente el cambio, aunque tan pequeña como preparar un desayuno saludable por adelantado.
    Resultados esperados: con cada micro-acción construyes evidencia para tu cerebro de que el cambio no es peligroso.

  4. Reflexión
    Qué significa: cada acción, cada recaída, trae información. Lo que muchos llaman “fracaso” es un mapa para mejorar.
    Herramientas/Ejercicios propuestos:  lleva un diario breve: al final del día contesta: ¿Qué excusa apareció hoy? ¿Cómo respondí? ¿Qué puedo ajustar? Revisa tus victorias invisibles: esas acciones que no aparentan mucho pero son pilares de cambio.
    Resultados esperados: aprendes qué contextos te sabotean, qué excusas aparecen con más fuerza, qué respuestas funcionan.

  5. Recompensa
    Qué significa: alinear tus valores reales con celebraciones, reforzamientos reales.
    Herramientas/Ejercicios propuestos:  recompensas pequeñas pero significativas, cada micrometa alcanzada. Usa sistema de “dopamina dirigida”: reconocer públicamente o con personas cercanas que das pasos, generar evidencia visible. Crear rituales que marquen el antes y el después: playlist, paseo, gratitud al terminar un microexperimento.
    Resultados esperados: refuerzas internamente que cambiar vale la pena; el nuevo tú empieza a sentirse natural.


Tres excusas comunes y cómo desarmarlas

Existen excusas universales que casi todos compartimos. La primera es “no tengo tiempo”. En realidad, lo que esconde es miedo a priorizarte y sentir culpa. Para desarmarla, acota: elige una sola acción pequeña y dedícale entre 10 y 15 minutos diarios. Calendarízala y pregúntate: ¿qué cosa mínima puedo hacer hoy que mi yo futuro agradecerá mañana?

La segunda es “no soy suficiente, me falta experiencia”. Está alimentada por la comparación y el perfeccionismo. Aquí el antídoto es hacer algo incompleto a propósito: publicar un post sin revisar mil veces, pedir feedback antes de tener todo armado, o lanzar un piloto rápido. La ciencia del aprendizaje muestra que la práctica imperfecta es la que genera crecimiento. No busques modelos perfectos: busca mentores y empieza a hacer.

La tercera es “mañana empiezo” o su prima hermana, “lo hago el lunes”. Esta es procrastinación disfrazada de preparación. Para combatirla, aplica el principio “hazlo ahora, pero pequeño”. No tienes que hacerlo todo, solo algo que represente acción inmediata: cinco minutos de escritura, una página leída, una llamada hecha. También ayuda comprometerte públicamente: dile a alguien que hoy darás ese primer paso.

Cómo sostener el progreso (no sólo arranques)

Las excusas no desaparecen cuando avanzas: cambian de forma y aparecen justo en tus nuevos niveles. Para sostener el progreso, necesitas cuatro prácticas sencillas.

  1. Revisa tu identidad de manera regular. Una vez al mes pregúntate: “¿estoy siendo fiel a quien quiero ser, o sigo viviendo la identidad que otros me dieron?”

  2. Diseña rituales de alineación. Una sesión semanal de quince minutos para reconectar con tus valores, escribir tu visión y ajustar tus micro-metas es suficiente para no perder el rumbo.

  3. Rodéate de evidencia visible. Guarda mensajes de agradecimiento, registra victorias pequeñas, toma fotos de tu progreso. Ese archivo es gasolina cuando la excusa quiera convencerte de que “no avanzas”.

  4. Acepta las recaídas como parte del trayecto. Cada vez que caes en una excusa, no es un fracaso, es información. Pregúntate: ¿qué la detonó? ¿qué puedo ajustar? Avanzar es más como subir en espiral que como subir en línea recta: a veces vuelves a ver el mismo paisaje, pero desde más arriba.


El puente que ya estás construyendo…

Cada excusa que enfrentas es como esa tabla floja del puente. Puede hacer que pauses, que te preguntes si vale la pena seguir. Pero cada micro-acción que haces, cada vulnerabilidad que aceptas, cada valor que reclamas, es como fijar esa tabla, reforzar ese puente. Eventualmente, el puente es tan fuerte que caminar ya no duele, ya no da miedo.

Tu mejor versión no está al otro lado de un abismo lejano. Está a mediana distancia, justo detrás de esas excusas que hoy sientes demasiado reales. Lo bonito es que ya comenzaste a construir el puente. Hoy es un buen día para dar otro paso.

📌 Te dejo una propuesta: un reto de 7 días para enfrentar tus seis excusas más comunes. Cada día eliges una, aplicas un microexperimento y compartes el resultado con alguien cercano para mantener la responsabilidad. A la semana, tendrás siete pruebas de que puedes ganarle terreno al saboteador interno.

Nos vemos en la próxima,

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